Bajo el jardín del edificio Arroyo Bodonal, en Tres Cantos, hay 47 pozos de unos 137 metros de profundidad — más de 6.500 metros lineales de perforación. No se ven, no hacen ruido y no consumen combustible: son el corazón de una instalación de geotermia en vivienda colectiva que climatiza 80 hogares y produce su agua caliente durante todo el año.

Cómo funciona la geotermia en vivienda colectiva
La geotermia aprovecha que el subsuelo mantiene una temperatura estable todo el año. Un circuito de sondas intercambia calor con el terreno y 8 bombas de calor en cascada (430 kW) lo elevan o disipan según la estación: calefacción por suelo radiante en invierno, refrescamiento en verano y agua caliente sanitaria siempre. El resultado en Arroyo Bodonal: calificación energética A y un ahorro medido del 75% respecto a un edificio convencional.

Lo que hay que saber antes de plantearla
Primero, el terreno manda: un estudio geotérmico previo determina cuántos pozos y a qué profundidad. Segundo, la inversión inicial es mayor que la de una instalación convencional, pero en vivienda colectiva se diluye entre decenas de propietarios y se recupera vía factura — en Arroyo Bodonal, unos 1.000 euros por familia y año. Tercero, exige un proyecto integral: la geotermia en vivienda rinde cuando la envolvente acompaña, con buen aislamiento, carpinterías de calidad y ventilación con recuperación de calor.


¿Es replicable hoy?
Más que en 2015: los equipos han mejorado, la normativa empuja hacia edificios de consumo casi nulo y la volatilidad del precio del gas hace que la independencia energética cotice al alza. Nuestra instalación de Tres Cantos recibió el premio a la mejor instalación geotérmica de la Comunidad de Madrid, y sigue siendo la referencia que aplicamos a los nuevos desarrollos residenciales que proyectamos por toda España.
Si estudia incorporar geotermia a una promoción o vivienda, le contamos qué haría falta en su caso.